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El Troje: vestigios de una herencia Purépecha

Grecia Joseline Vargas Mondragón

Introducción

El Patrimonio Vernáculo construido es generalmente creado para satisfacer su necesidad del hábitat, una creación de lo más sencilla, es un referente de la autoproducción habitacional de una comunidad realizado mediante procesos solidarios y rituales propios de las comunidades, sin reglas en toda su concepción, hasta en los materiales, en la cual pareciera que hay la ausencia del arquitecto durante su edificación haciéndola muy propia de algunas comunidades indígenas.

Ejemplo destacado es el Troje, construcción vernácula propia de la Meseta Purépecha, Michoacán, México. Michoacán es una entidad federativa de la república mexicana, que cuenta con una extensión territorial de 58.599 km2 que representan el 3% del territorio nacional, donde 3 cada 100 personas hablan lengua indígena y, 13 de sus poblados purépechas se rigen por sus usos y costumbres.  (Figura 1, 2)

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Figura 1-2. Imagen 19, 20, 21. Localización del Estado de Michoacán. Elaboración propia.

La meseta o sierra purépecha se localiza en la zona boscosa montañosa (Sierra), con colinas y pequeños valles (Meseta), las cuencas de lagos como: Pátzcuaro con sus islas y Zirahuén, ambos circundados por montañas, su altura promedio es de 2000 metros sobre el nivel de mar, por lo que su clima generalmente es frío y con alto índice de lluvias. La mayoría de sus pequeñas poblaciones tienen en promedio 2000 habitantes, la agricultura y la artesanía conforman su economía. 

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Figura 3. Localización de la Meseta Purépecha en el estado de Michoacán. Elaboración propia basada en: https://www.mexicodesconocido.com.mx/mapa-de-michoacan.html

El objetivo de la presente investigación es analizar y registrar el troje (K’umanchikua en su lengua), construcción que se caracteriza por ser una edificación que se puede armar y desarmar en dos días para trasladarse en casos de cambios de predio o reacomodo del Troje. También se distingue por el empleo exclusivo de madera como material de construcción y, por no emplear clavos en sus uniones, ya que, tanto su estructura como los tablones que forman los muros, están resueltos a base de ensambles con cortes a media madera.

A grandes rasgos la Troje, está compuesta de tres áreas:

  • El Portal que es un espacio con múltiples funciones, en donde podemos ver que se cuelgan plantas y productos que fueron cosechados. La estancia de su casa, el lugar en donde los habitantes reciben a sus invitados.

  • El Cuarto, que es el espacio privado para la familia, con una característica muy particular de estas construcciones que no tienen divisiones y en los muros cuelgan imágenes religiosas y retratos formando con esto un pequeño altar familiar. Para dormir utilizaban petates.

  • El Tapanco que es el almacén, el granero en donde guardan el maíz de la cosecha y otros granos básicos para su autoconsumo.

El desarrollo de este artículo se desglosa en cinco partes: en la primera se habla sobre los antecedentes de la comunidad; a continuación, se describe la distribución espacial; seguido de los elementos arquitectónicos y los sistemas constructivos y materiales que se emplean en su construcción; después se analizan las costumbres y la religiosidad que se presentan antes, durante y después de su construcción; finalmente se presenta los posibles desafíos que enfrenta esta construcción en la actualidad y la llevan a su desaparición.

Antecedentes

Entre los siglos XIV y XVI, los purépechas dominaban el oeste de México con una población estimada de más de un millón de habitantes; Tzintzuntzan era su capital, donde vivía el irecha o gobernante. Los aztecas, por su parte, gobernaban en el centro de México, y el imperio purépecha les impedía extenderse hacia el norte y el oeste. El imperio eligió esta zona por una razón: la cuenca alberga un lago colosal con varias islas habitables, abundantes peces y un paisaje circundante exuberante con montañas cubiertas de pinos. La zona es tan espectacular que los purépechas creían que el lago era una puerta al cielo.

Para cuando los españoles llegaron a la cuenca del lago de Pátzcuaro en el Siglo XVI, capturaron al gobernante purépecha y obligaron al imperio a renunciar a su poder, cabe mencionar que los historiadores consideran esta transición más pacífica que el asedio de los aztecas, por lo que el pueblo purépecha recibió más autonomía que sus homólogos aztecas, y las élites purépechas siguieron teniendo influencia y autoridad sobre la región. Tras la colonización, los purépechas incorporaron su artesanía a la infraestructura colonial española, sincretismo que hoy se mantiene en todo Michoacán. (Figura 4-5)

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Figura 4. Cuenca del lago de Pátzcuaro, Michoacán.

Figura 5. Capilla abierta Tzintzuntzan del primer convento, S. XVI- XVII. Michoacán. Al ser construida por mano de obra indígena aparecen sincretismos en la iconografía que decora el arco de medio punto.

Fuente:                   https://mansioniturbe.blogspot.com/2017/07/museo-del-antiguo-convento-franciscano.html

Como antecedente constructivo de la troje, se explica que en el auge del imperio Purépecha juntos a las viviendas se levantaba una márthita o granero de barro crudo en forma de pera invertida, construcción que podría ser un antecedente de la troje, ya que esta tenía dos niveles; en el nivel inferior se resguardaba el grano mientras que, en el superior se guardaba ropa y otros objetos, generalmente estaban localizadas alejadas de las habitaciones que cada grupo doméstico tenía en su respectivo predio. En esta época, dicha construcción consistía en una base de madera sosteniendo cuatro columnas en donde descansaba una techumbre hecha en su totalidad de paja. (Figura 6)

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Figura 6. Casas prehispánicas representadas en la lámina XVII de la relación de Michoacán. Fuente: Botempo, Elementos mudéjares en la arquitectura vernácula de Michoacán: El troje purépecha.

En el siglo XVI, al construirse el nuevo pueblo purépecha, se experimentó un cambio radical, tanto en el aspecto y la concepción de sus asentamientos y construcciones, como en la organización social a la que respondían. De modo que, fueron adaptándose formas hispanas y abandonando las anteriores. Los nuevos grupos domésticos que se constituyeron en aquel tiempo se formaron tomando algunas ideas antiguas, pero también adoptando principios religiosos impuestos por los colonizadores. Bajo esta percepción, en la construcción antecesora del troje se incluía la disposición de un granero. 

Sin saber a ciencia cierta cuando tiempo tuvo que pasar después del siglo XVI; se introdujo y adaptó el Troje de vigas de madera de pino y en ocasiones de oyamel con cuatro lados planos como se conoce en la actualidad. Una de las características que definía la construcción de esta habitación, fue que el ensamblaje se tenía que hacer con cuidado para evitar que se destruyera con los terremotos y, al mismo tiempo, permitir que se desarmara cuando se deseara para poder cambiarlo de lugar. (Figura 7-8)

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Figura 7. Croquis de fachada del Troje. Figura 8. Croquis de corte transversal del troje. Elaboración propia.

A pesar de los datos anteriores, el origen del Troje es un dato que sigue en duda hoy en día, debido a que contempla algunas características de descendencia prehispánica y, hay evidencias de que los indígenas empleaban el tejamanil hecho de pino y de abeto en la arquitectura del S. XVI, sin embargo, su diseño y esquema conceptual no corresponde a lo nativo.

Organización espacial

Al tratar de organización espacial en la vivienda de la meseta Purépecha se encuentra en solar de grandes dimensiones de 20 a 25m de frente por 40 a 50 metros de fondo. Conformado por espacios segmentados alrededor de este espacio abierto que sirve, en tiempos de secas, como área de trabajo y espacio de convivencia. Este espacio es denominado como el patio, área de reunión, vestíbulo, área de trabajo, en general como el espacio de reunión para cualquier actividad de la familia por lo cual es de vital importancia en la composición de esta vivienda. (Figura 9)

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Figura 9. Solar Ihuatzio, Michoacán. Elaboración propia.

El acceso al solar se resuelve por medio de un portón generalmente de dos hojas y cubierto por una estructura a dos aguas para jerarquizar la entrada principal, ubicado en un extremo del predio, de fabrica sencilla y diseño simple con escaso ornamente, construido bajo el sistema tablerado con dimensiones entre 1.50m hasta los 3m de ancho; altura promedio de 2.40 m. También, existe un acceso secundario sobre los muros perimetrales sin cubierta por el cual se hace la salida de grado o de animales del predio. (Figura 10)

Figura 10. Croquis de plano solar. Elaboración propia.

Dentro del solar el esquema de distribución se compone por un huerto o área de cultivo donde se encuentran plantas medicinales y productor agrícolas de consumo propio como jitomate tomate, chile entre otros; una cocina con un fogón de piedra a base de carbón o leña sobre el que descansas las ollas y el comal para hacer las rotillas, cabe mencionar que en la actualidad a estas cocinas tradiciones se ha agregado una estufa de gas. (Figura 11-12)

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Figura 11. Fogón de cocina tradicional. Figura 12. Cocina tradicional con estufa de gas Elaboración propia.

El tejabán, que es uno de los espacios característicos de estas viviendas, tiene dos funciones: una es de almacenar los productos del campo, o bien es destinado al resguardo de animales de trabajo como caballos, bueyes y mulas o en algunos casos es utilizados como simple corral de animales menores o aves de corral; La segunda función del tejabán, tiene que ver más con el sentido de organización social y con las tradiciones del lugar, ya que se utiliza como cocina para albergar los fogones en determinados días de fiesta. (Figura 13)

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Figura 13. Tejaban de solar Purépecha. Diferentes usos: resguardo de animales, granero, fogón de fiesta. Fuente: Bedolla, 2015.

Por su parte, los espacios complementarios como la letrina y áreas cubiertas para ganado o almacenes de grano se distribuyen al fondo del terreno, mientras que, el troje se ubica al centro de predio o tendiente hacia alguna de sus colindancias para tener el control y supervisión del área de cultivo y los demás espacios. El Troje corresponde al área habitacional en la vivienda vernácula de la comunidad purépecha, espacio compuesto por una planta arquitectónica de sección cuadrada donde se integran las funciones de habitar y almacenar, solucionadas en la trilogía espacial: pórtico-cuarto-tapanco. Al área del cuarto o habitación se accede por un vano único de dimensiones moderadas, este vano no solo cumple con la función de acceso sino también es por donde se ilumina y ventila el área. (Figura 14)

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Figura 14. Croquis de triple función del Troje: Pórtico-cuarto- Tapanco. Elaboración propia.

Existen dos variables de troje que, dependiendo de su tamaño, cambia su composición; la primera corresponde a un simple cuarto de sección cuadrada con dimensiones promedio de 3.00 a 3.50 metros de ancho; la segunda variable de troje corresponde a aquella que sobrepasa los 4.00 y hasta los 6.00 metros de ancho. De igual manera que la anterior está compuesta por una planta cuadrada de un solo cuarto con la única diferencia que esta contempla un pórtico al frente que va desde los 80 centímetros, hasta 1.50 metros de ancho. (Figura 15)

El pórtico ha sido, desde sus inicios, usado para el descanso y convivencia de sus usuarios, generalmente su acceso es por el frente de la habitación ya que los costados del pórtico se encuentran cerrados con los mismos muros laterales que conforman el troje. Por su parte, el tapanco es el almacén de mazorcas de maíz, gramínea básica de la autosuficiencia campesina, que es consumido gradualmente hasta la siguiente cosecha anual. (Figura 16)

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Figura 15. Coquis de planta de Troje: Pórtico/ cuarto. Elaboración propia.

Figura 16. Pórtico. Fuente: https://mansioniturbe.blogspot.com/2018/04/trojes-michoacanas.html.

Elementos arquitectónicos y sistemas constructivos

En cuanto a sus aspectos arquitectónicos y constructivos, el Troje es una construcción despegada del nivel del suelo, lo que le da un aspecto de ligereza, acentuada por la gran inclinación del techo a cuatro aguas. A continuación, se describen cada uno de los elementos basados en el artículo de Bedolla, Juan:

Cimentación: consiste solamente en la colocación de las piedras cuatropeadas o amontonadas en los cruces de los arrastres de desplante de la construcción, variando el tamaño de las piedras de acuerdo a las condiciones del terreno. Esto se hace para desligar del terreno la estructura de madera, generando una circulación de aire inferior que mantiene seco y en buen estado los pisos de la vivienda.

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Figura 17. Croquis de cimentación del Troje. Elaboración propia.

Muros: la construcción de los muros hechos a base de vigas de madera. Estos muros se ensamblan por medio de un clavacote a vigas madrinas de desplante, éstas, en sus cruces o intersecciones son ensambladas a media madera de tal forma que se hace una estructura rígida que soportará el peso de los muros y cubierta de la troje. Los muros están conformados a base de tablones de madera cuyas medidas promedio son: 0.08 x 0.40 x y hasta 6.00 metros de longitud, los cuales se encuentran ensamblados entre sí a media madera para formar el muro a una altura de hasta 3.00 metros. El ensamble y cuatrapeo de las vigas de los muros en las cuatro aristas laterales, forma una caja de madera estructurada únicamente con los ensambles a media madera de sus vigas. (Figura 18).

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Figura 18. Croquis de ensamble a media madera de muros.

Piso y tapanco: conformados por tablones de madera cuya dimensión oscila entre 8 y 10 centímetros de espesor y de 30 a 50 centímetros de ancho, éstos se colocan sobre las vigas madrinas de desplante. El espacio conformado entre la cubierta y el techo del cuarto es denominado como tapanco, espacio que es utilizado para el secado del grano debido a sus características climáticas. Su acceso es por medio de una escotilla localizada en el costado derecho del techo, abertura de forma cuadrangular y sus dimensiones permiten que pase un hombre cargando un costal lleno de granos y semillas en sus hombros. En la actualidad los cambios de las cubiertas han ocasionado que este espacio caiga en desuso, utilizándolo para almacenaje de enseres en desuso y desperdicios.

Apoyos aislados: se encuentran en el área del pórtico, son a base de columnillas de madera de sección circular de 18 a 20 centímetros de diámetro, éstos se encuentran sobre la viga madrina de arrastre de madera (arrastre de sección cuadrada de 20 a 25 cm.) En la parte superior de la columna se puede encontrar una zapata de madera ornamentada o tallada con alguna decoración, o inclusive solamente la columna.

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Figura 18. Croquis de apoyos aislados, sistema constructivo. Elaboración propia.

Cubierta: conformada por el piso del tapanco, se utilizan tablones de madera en el sentido perpendicular al acceso a la habitación, las medidas de estos tablones pueden ser iguales a las medidas de los tablones del muro o inclusive son uno o dos centímetros más gruesos; sobre éstos se coloca una viga (arrastre) de sección cuadrada que va desde los 15 a los 20 centímetros para sujetarla se emplea un clavacote. Sobre los arrastres se coloca la viguería o largueros que son rectangulares o en ocasiones redondos y sirven para soportar la techumbre, Sobre ésta se coloca la cubierta que es de tejamanil, pieza a manera de cuña muy delgada con secciones de 12 centímetros de ancho, por 70 y hasta 80 centímetros de largo y un promedio de un centímetro de espesor. (Figura 19)

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Figura 19. Croquis de estructura de madera en cubierta, sistema constructivo. Elaboración propia.

Fachada: Al no contemplar más vanos que el acceso principal, el aspecto de la fachada da un carácter ciego o cerrado hacia el exterior predominando el macizo sobre el vano dando de esta manera un carácter totalmente privado del interior. Por esto las fachadas por lo general son austeras y la ornamentación arquitectónica es poca, limitándose únicamente al labrado sobre elementos de madera como el caso de las zapatas y de la viguería que conforman los aleros. En algunos casos se encuentran marcos de madera sobre los vanos de las puertas, realzando de esta manera el único elemento sobre el gran macizo que aparenta sus muros. (Figura 20)

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Figura 20. Fachada de troje. Fuente: Museo Nacional de Antropología, 2018.

Materiales constructivos: El microclima que se tiene en las trojes es producto del material de construcción aunado a la técnica y a la estética de los trojes. La cimentación está conformada a base de piedra braza de la región. Para los elementos constructivos de madera, las especies de árboles más comúnmente usados era el pino, el encino y el oyamel. Del pino y del encino se elaboraban tablones, vigas y fajillas, entro otros. Del oyamel se extraía, fundamentalmente el tejamanil (figura 21-22), aunque este también podía ser de pino; sin embargo, su comportamiento mecánico y su vida útil no son los mismos. En promedio, después de seis años de uso, el tejamanil hecho de pino tiende a doblarse; mientras que el de oyamel no se acanala y su duración es de 10 años o un poco más.

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Figura 21. Tejamanil. Fuente: Pinterest, Figura22. Tejamanil en troje. Fuente: Alejandro Martínez Castañeda, cuadratín.

Costumbres y Religiosidad

Las costumbres purépechas que se manifiesta en el troje se encuentran desde el pronombre con el cual es correcto referirse a esta construcción, de acuerdo con el Museo Nacional de Antropología de México, referirse al troje en masculino es lo correcto debido a que se trata de una idea que da continuidad al pensamiento mesoamericano de dualidad que se refleja en la distribución misma del solar. Por una parte, en dicho solar se acostumbraba construir los trojes mirando hacia el oriente, lugar donde nace el sol, asociado con la protección de la familia y su sustento, al finalizar la construcción de este espacio se colocaba una cruz vestida con ropa masculina en la parte superior (Figura 23), elemento referente a la religión católica. Así mismo, la parte femenina es representada por el espacio de la cocina donde ellas pasan la mayor parte de su tiempo y no sólo para preparar alimentos, también es un lugar de reunión, para tejer y realizar actividades relacionadas con su género, al igual que con el troje, al finalizar su edificación aparece el elemento religioso de la cruz en el techo, (Figura 25) pero vestida con un rebozo (accesorio que usan las mujeres). (Figura 24)

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Figura 23. Vestimenta masculina purépecha, Figura 24. Vestimenta femenina purépecha. Fuente: https://www.lavozdemichoacan.com.mx/michoacan/conoces-nuestro-traje-tipico-purepecha-es-colorido-y-orgullo-nacional/

Figura 25. Cruz en construcción, día de la Santa cruz en México (3 de mayo), alusión de cómo podrían verse las cruces a la hora de construir un troje. Fuente: https://www.atiempo.mx/destacadas/hoy-se-conmemora-el-dia-de-la-santa-cruz-2/

También como parte de sus costumbres y creencias locales, el proceso de corte de los árboles tenía que ver con las fases lunares ya que eran cortados en noches de luna llena, esto para obtener una buena calidad y resistencia de la madera. Sumado a esto, los árboles elegidos para la elaboración de las piezas de madera eran seleccionados detalladamente, si el árbol ya no producía la cantidad de resina necesaria para su comercialización, su estaba afectado por alguna plaga o simplemente estaba caído, pero en buen estado, podía utilizarse para la elaboración de piezas de madera. En la comunidad purépecha no se realizaba el corte completo de un árbol sano y en buenas condiciones ya que esto tenía que ver con respetar al tata (árbol alto, fuerte y con buen fuste).

Continuando con estos patrones religiosos existen otras costumbres antes desde antes iniciar la construcción de este espacio se considera un recinto religioso familiar, pues la primera viga que se colocada tenía que llevar el nombre del propietario junto con una inscripción religiosa a manera de manifestar el catolicismo, por si en alguna ocasión posterior fuera vendido o adquirido por alguien que no fuera de la familia. Junto con la religiosidad y las tradiciones ritualistas la familia es otro punto indispensable en el proceso de construcción del troje de modo que cuando una nueva familia decidía construir su propio troje, se hacía partícipe en el armado de la vivienda a la familia, los parientes y amigos más cercanos. Mostrando la configuración de trabajo comunitario, denominado mano vuelta o tequio, basado en el apoyo y reciprocidad de la comunidad. 

​Esta religiosidad es constante y pieza fundamental en esta habitación ya que no solo se presenta antes y durante su construcción, también una vez construido el espacio y a pesar de ser un cuarto relativamente pequeño, es de suma importancia la presencia de una especie de altar familiar pegado a uno de los muros donde se fijan imágenes devotas y retratos familiares, acompañado por una mesa con veladoras a los santos en memoria de algún familiar , dando alusión a la tradición de día de muertos, tradición que se destaca en la meseta purépecha y, que tiene su origen en la armonía entre la celebración de los rituales religiosos católicos traídos por los españoles y la conmemoración del día de muertos que los indígenas realizaban desde los tiempos prehispánicos. También, cuando alguien fallece ahí se le vela y se le reza el novenario. (Figura 26, 27)

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Figura 26. Altar para familiares en vivienda de la meseta Purépecha. Elaboración propia.

Figura 27. Altar para familiares en troje. Fuente. Misión Iturbide.

Desaparición del Troje

Para entender la desaparición paulatina de las trojes es necesario entender que la región de la meseta purépecha estuvo alguna vez cubierta de extensos bosques de pino, oyamel, abeto y roble; lo cual, permitía que la construcción de las trojes fuera completamente de madera y el armado de la cubierta de tejamanil que la caracteriza. Hoy en día existe una fuerte escasez de la materia prima para su edificación debido a la deforestación, por actores ajenos a la comunidad, los

frecuentes incendios forestales y la falta de reforestación en estas zonas boscosas, agotando la madera de la comunidad y afectando notablemente el patrimonio vernáculo construido.

Aunado a la desforestación, la migración intermitente o permanente hacia áreas urbanas del país y principalmente a Estados Unidos, es un fenómeno social que ha sumado a la idea de múltiples familias de la comunidad de desprenderse de sus trojes, sumado a esto el poco interés de las nuevas generaciones por obtener y mantener el conocimiento del sistema constructivo tradicional, que es sustituido por los sistemas y costos de construcción y materiales contemporáneos, siendo también relacionados con un concepto tergiversado de modernidad.

Conclusiones

Del análisis realizado al troje. es posible observar cómo los materiales definen y dan identidad a la comunidad Purépecha, quedando claro que tiene una relación intrínseca con el medio natural y cultural, con características que la hacen única como; que es una construcción totalmente térmica, desmontable y puede trasladarse en casos de cambio de predio, así como al ser una construcción totalmente de madera que no emplea clavos en las uniones, únicamente se llevan a cabo ensambles con cortes a media madera.

Sin embargo, son diversos aspectos y fenómenos que ponen en peligro constante el desaparecer del patrimonio vernáculo purépecha. Característico y sobresaliente no solo de la cultura purépecha sino, del estado de Michoacán; El Troje. Poniendo en riesgo toda una tradición constructiva local, dejando como vestigio la poca producción arquitectónica de esta tipología casi inexistente hoy en día.

Bibliografía

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  • Bedolla, Juan. Alonso, Elia. Martínez, Wuilfrido. López, J. Lara, C., La troje michoacana, una herencia constructiva purépecha. Morelia: Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. 2do Congreso Iberoamericano y Jornada Técnicas de Restauración y Conservación del Partrimonio, 2015.

  • Botempo, Juan. Elementos mudéjares en la arquitectura vernácula de Michoacán: El troje purépecha. México: Universidad Autónoma de Guadalajara, Universidad Pablo Olavide, 1999.

  • Castillo, Alberto. Vázquez María. Navarrete, Mónica. “Los materiales de la arquitectura vernácula en la Sierra Norte del Estado de Puebla”. Revista de arquitectura y diseño, Vol.2, no. 6, (Diciembre, 2018): 1-8.

  • Ettinger, Catherine. La transformación de la vivienda vernácula en Michoacán. Materialidad, espacio y representación. Morelia: Colegio de Michoacán, Gobierno del estado de Michoacán, Conacyt, 2010.

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  • Mayorga, José. Pimentel, Alejandra. Figueroa, Aurea. “La urbanización y la vivienda vernácula en la Villa de San Antonio Castillo Velasco, Oaxaca, México”. Procesos Urbanos, no.202, (abril, 2021): 1-12. DOI 10.21892/2422085X.522

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